Con el mismo dedo que toco el timbre puedo presionar tu herida, con la misma mano que te acaricio yo puedo meterte faca, con el mismo empujón que te ayuda a crecer puedo tirarte de la hamaca. Y así lastimarte, cortarte las piernas, llenarte de miedos, hacer que no quieras ganar este juego, que tanto vale la pena.
Yo puedo asfixiarte, reducirte a cero, hacer que no quieras sacarte el sombrero ante este milagro que algunos llaman vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario